La marea baja cuando lloran los desiertos
Y los peces de agua honda inhalan arena
Ya no oigo el tacto de una tierra exangüe
que ahoga en prietas latas a sus moradores
Hoy soy ciega a las promesas de antaño
No hay mañana en nuestra cuna rota
sino un ahora que sin tregua consume,
que etiqueta y almacena sueños intangibles
en las vitrinas inmundas de lo imposible.
Prima el foráneo en tierras desarraigadas
mientras el ciudadano, extenuado
mendiga la propia esencia de su origen
El pasado, reinventado, se subasta al mejor postor
La cultura está ahora en venta
y sus dueños ya no tienen con qué comprarla.