RENOVATIO IMPERII I (siglo VI)
Se cierne Justiniano sobre oriente
mirando atrás, temblando ante los cambios.
Teodora dice “no seas vil, sé sabio“.
Pero él sigue antojado de occidente.
El cesaropapista es obediente
Se acerca a Dios ansiando ser Octavio.
Olvida que no es Roma, que es Bizancio.
e inventa un ayer al que hincarle el diente.
Pretérito que es siempre edulcorado
termina por hundirse en ruin miseria
a costa de valores desfasados.
De muerte hirió a Antioquía el rey de Persia
muriendo el pobre y el adinerado.
La gloria del pasado se ha esfumado.
RENOVATIO IMPERII II (siglo XX)
“¡Levanten astas, muestren sus emblemas!
Trabajen duro, déjense en sudor
la gloria de la patria, su esplendor.
Y besen de una en una sus banderas.
Si hoy está hecho añicos el sistema
será que necesita un dictador
que cace como antaño al vil traidor
y vuelva con honor en nuestro lema.”
Blandiendo estos discursos populistas
mataron y exiliaron por volver
a aquel imperio aún sin resolver.
Dejó de izarse orgullo en ser fascista.
Y dime, Mussolini, si me ves:
¿Cuán grande se ve Italia del revés?
RENOVATIO IMPERII III (siglo XXI)
¿Qué queda cuando el rumbo se ha perdido?
Quizás enemistarte con tu igual
Tachar al extranjero de ilegal
Que el chivo expiatorio sea vencido.
Al borde del abismo ya es sabido
que hoy se absuelve indemne cualquier mal
Que ayer todo era grande ¿verdad, Trump?
Y por “América” nada hay prohibido
De hielo se disfraza la gestapo.
El miedo acalla a aquel que pagará
si intenta dar con la revolución.
Que el águila no vuele sin flechazos.
Que el sol se ponga sin mirar atrás.
Que muera ya la fiebre de nación.